Ya lo reza el dicho, si lo puedes soñar, lo puedes lograr. Desde antes de empezar nuestro matrimonio, Brenda y hablamos de cómo podría ser nuestro futuro. Si bien es cierto muchas de las cosas las dejamos en manos del destino, otras cuantas que podíamos controlar nos atrevimos a soñarlas. Una de ellas, tener la oportunidad de jubilarnos. Es aquí donde empieza esta historia, con un sueño, con una platica entre dos novios que piensan en un futuro juntos con su hijo, ya grandes, sin preocupaciones (o con no tantas preocupaciones), viendo crecer a sus nietos si la vida los da, en una casa... en el campo. ¿En el campo? No es un secreto que la vida rural es mucho más lenta, más tranquila, sin tanto trajín del día a día... dejemos a un lado la contaminación del aire, pensemos en el día a día, el tráfico, las compras, lo artificial, el deseo innato e innecesario de llenar "vacíos" imposibles con cosas materiales... la vida se pasa en un abrir y cerrar de ojos; la vida es ahora, no de...