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Primero que todo, un sueño...

Ya lo reza el dicho, si lo puedes soñar, lo puedes lograr.

Desde antes de empezar nuestro matrimonio, Brenda y hablamos de cómo podría ser nuestro futuro. Si bien es cierto muchas de las cosas las dejamos en manos del destino, otras cuantas que podíamos controlar nos atrevimos a soñarlas. Una de ellas, tener la oportunidad de jubilarnos.

Es aquí donde empieza esta historia, con un sueño, con una platica entre dos novios que piensan en un futuro juntos con su hijo, ya grandes, sin preocupaciones (o con no tantas preocupaciones), viendo crecer a sus nietos si la vida los da, en una casa... en el campo.

¿En el campo? No es un secreto que la vida rural es mucho más lenta, más tranquila, sin tanto trajín del día a día... dejemos a un lado la contaminación del aire, pensemos en el día a día, el tráfico, las compras, lo artificial, el deseo innato e innecesario de llenar "vacíos" imposibles con cosas materiales... la vida se pasa en un abrir y cerrar de ojos; la vida es ahora, no después, no "cuando seamos grandes", no "cuando tenga un poco más de tiempo", la vida es AHORA.

Por eso, empezamos a pensar en este sueño. Pero, ¿Cuáles eran nuestras posibilidades?

Bueno, en principio he de confesar que la idea era vivir en otro país, concretamente, Israel. ¿Porqué? Es algo que no te podría explicar, tienes que vivirlo para entenderlo. Incluso empezamos a aprender hebreo!

שלום!!

Sin embargo, algo dentro de nosotros veía este sueño como algo que le hacía falta un sentido, una forma... no sé cómo explicarlo, es como cuando sueñas algo pero le falta una estructura, un algo interno... Fue entonces cuando un día, Brenda y yo tuvimos una plática y ella mencionó la palabra clave: podrías hacer una casa en el campo, para cuando seamos grandes...

Claro está que no fue una idea que surgió de la nada, como dije, desde que éramos novios habíamos hablado de nuestro futuro lejano juntos. El detalle está en que yo personalmente siempre pensé en que, si iba a tener una segunda casa, sería de vacaciones, para pasar un rato, no para vivir. Ella, por otro lado, siempre tuvo la idea de que, si hacía otra casa, sería para vivir allí en la vejez, y fue en esta mágica conversación de un octubre de 2021 cuando ambas ideas se encontraron. Aquí es donde inicio nuestro sueño...






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